Yo no debería escribir esto

Lo que voy a referir a continuación seguramente tendrá consecuencias negativas en la actividad en la que estoy empeñado, que es la de difundir como funciona el mundo en este fulgurante comienzo del Siglo XXI y las consecuencias que tendrá nuestro desenfrenado accionar en el muy cercano futuro.

Lo que voy a relatar es un secreto a voces entre los que de una u otra manera rigen los destinos del mundo, pero todos los que han intentado divulgar ese secreto fueron rápidamente puestos de lado o simplemente ignorados. El gran público, la gente común como usted o como yo, que deberían ser los mayores interesados en saber que sucederá con sus hijos y con sus patrimonios, son los primeros en levantar sistemas de defensa para no enterarse.

Todos nos habremos preguntado alguna vez si de sufrir una enfermedad terminal es mejor saberlo o ignorarlo. No tengo respuesta a eso, pero intuyo que si la mala noticia viene aparejada a una posibilidad cierta de mitigar el problema y prolongar la vida, es mejor informarse para poder presentar batalla. Pero si no hay mejora posible, no veo qué ventaja tendría vivir el tiempo restante entristecido por la desgraciada situación.

La “enfermedad” que enfrenta nuestra civilización se llama Pico del Petróleo (Peak Oil) y Deterioro Ambiental, y como no tiene solución, o si la tiene su implementación es extremadamente compleja y dolorosa, optamos por permanecer en la ignorancia y con la esperanza de que “algo” ó “alguien” venga al rescate.

La mayor parte de las reservas de petróleo que estamos extrayendo en la actualidad fueron descubiertas a mediados de la década de 1960. Los científicos vienen diciendo desde hace rato que no se encontrará nada nuevo que resulte significativo. Hemos utilizado más petróleo del que fuimos descubriendo, cada año a partir de 1979.

En este momento estamos transitando el temido Pico del Petróleo, y si incluimos también al Gas Natural y al Carbón que tienen sus propios picos en fechas muy cercanas a las del Petróleo, podemos hablar del Pico de las Energías No Renovables.

Las energías no renovables aportan más del 80 % del consumo energético mundial y el petróleo energiza el 97 % del transporte, o sea que su incidencia es determinante de la salud de la civilización tal cuál la conocemos. Lo que estamos discutiendo no es un “problemita”, es un “problemón”.

Pero, ¿qué significa en términos prácticos el “Pico del Petróleo”? Pues la temida referencia alude a estar transitando el momento de máxima producción global, a partir del cuál la misma entrará en declinación hasta su extinción. A partir del Pico no puede incrementarse y ni siquiera mantenerse el nivel de producción hasta ese momento alcanzado. Y  ya superado el temido Pico el petróleo remanente continua extrayéndose hasta el punto en que tanto el costo económico como el costo energético (el famoso EROI o Energy Return on Energy Investment) del proceso hacen inviable ulteriores bombeos.

No es necesario entrar en mayores detalles, pero la situación actual es más o menos la siguiente:

Sin título

Las proyecciones de consumo (línea azul) comienzan a divergir de las proyecciones de producción, y la diferencia entre ambas nadie sabe como será cubierta.

Similar análisis puede realizarse para la provisión de muchos minerales indispensables para nuestra civilización, y para la provisión de casi todos los servicios que presta la Naturaleza.

Epa! …Pero si esto es tan importante e inminente ¿porqué nadie me avisa?…. Porque usted no quiere escuchar. Y sino vea como actuó antes de ahora:

El 18 de Abril de 1977 el Presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, dio una charla por televisión que comenzó así: …”esta noche quiero tener una poco simpática conversación con usted respecto a un problema que no tiene precedentes en nuestra historia”…”la crisis energética aún no nos ha sobrepasado, pero lo hará si no actuamos rápidamente”… “es un problema que si no lo encaramos de inmediato irá empeorando a lo largo del siglo”…más adelante propone Carter: …“reducir el crecimiento de la demanda de energía a no mas del 2 % anual”…”reducir el consumo de gasolina en un 10 % sobre los consumos actuales”…y sigue el Presidente:…”no estamos preparados para el futuro, en la década del 1950 hemos duplicado el consumo de la década de 1940, y en la de 1960 duplicamos la de 1950”… Continuó Carter haciendo un pormenorizado análisis de lo que había en stock, de los consumos crecientes, y de las consecuencias que esa actitud tendría en el futuro próximo. Pidió reducir el uso de la energía, manejar menos, usar autos más económicos, cuidar el consumo en el hogar (póngase un sweter), habló de repartir con justicia el stock disponible, de pedir un esfuerzo al sector industrial, de preservar el ambiente, de aceptar el costo real de la energía para no aumentar artificialmente el consumo, y de poner la debida atención en encontrar el reemplazo energético antes de que la carencia de no renovables se hiciera explícita.

El resultado de tanta franqueza fue que Carter perdió la Presidencia en la siguiente elección (1981) en manos de su contrincante Ronald Reagan, quién con su publicidad “Morning in América” hizo todo lo contrario: prometer un futuro feliz para todos los ciudadanos, un nuevo amanecer, un porvenir tapizado de rosas.

A partir de ese momento la clase política aprendió la lección y ha evitado emular a Jimmy Carter, y quedó claro además que los ciudadanos no quieren escuchar malas noticias, sin importar lo acertadas que estas fueren o las implicancias que tuvieren. Hoy, casi 40 años después, lamentamos profundamente no haber atendido el acertado mensaje de Carter, pero ya es tarde.

Anthony Van Jones, abogado, ambientalista, co-fundador de varias entidades sin fines de lucro (incluida Rebuild the Dream, de la que es Presidente) es un asiduo concurrente a programas de la CNN como analista, y en uno de ellos relató un episodio que hace al tema tratado aquí y que me sorprendió, como seguramente lo hará con usted: Dice Van Jones…“habiendo concurrido a Davos (sede del Foro Económico Mundial, que se reúne anualmente) tuve oportunidad de sentarme con Bill Clinton, Bill Gates, Tonny Blair y Nancy Pelosi (líder de Congreso Norteamericano por el Partido Demócrata). Me senté con toda esa gente, que uno supone que está en control de la situación…y ninguno tenía ni idea de cómo actuar respecto al Pico del Petróleo. Escuchó bien: no tenían ni idea de que hacer! Usted está asustado? Usted está aterrado?… Pues ellos, los líderes del Mundo, que cuentan con la inteligencia del Pentágono, con la información de todas las grandes Corporaciones, con el estudio de Shell Oil respecto al Pico, …saben todo lo que hay que saber…, y no tienen ni idea de cómo actuar. Y están aterrados de hacer algo que les haga perder su posición”

Numerosos asesores y científicos han informado a Bush primero y a Obama después de la situación del Pico del Petróleo y sus implicancias. No es que este tema sea desconocido para los líderes del mundo. Sucede que nadie sabe como resolverlo, y sin embargo todos intuyen que anunciar al público general la gravedad del problema implicaría producir una instantánea Gran Depresión porque cundiría el pánico y los mercados se derrumbarían. Sería como gritar “Fuego” en un teatro lleno. Lo mejor entonces es seguir para adelante, manejar alguna guerra adicional en Oriente Medio, y lograr que el petróleo siga fluyendo hasta cuando se pueda.

Sencillamente ni la dirigencia política ni la empresarial van a alertar a la población sobre un tema que si bien conocen en profundidad, no tienen solución para ofrecer a cambio, y emitir la voz de alarma sin ofrecer remedios implicaría desatar el caos.

Si uno hablara de este asunto con familiares, amigos, compañeros de trabajo, o los vecinos de la casa de al lado, notaría que el público en general no tiene ni idea de lo que el Pico del Petróleo significa ni de la utilidad que tienen los combustibles líquidos en nuestras vidas, ni mucho menos de que hay algún problema de escasez en cienes. Aún nadie gritó “Fuego” y posiblemente nadie lo hará hasta el último instante, porque ni siquiera los que están por quemarse desean enterarse.

Acabamos de celebrar elecciones en la Argentina luego de un desastroso Gobierno que dejó una secuela de problemas que costará décadas corregir. La campaña del partido triunfante -Cambiemos- se basó en ofrecer seguridad, confiabilidad, eficiencia y, en definitiva, en asegurar a la población que se puede resurgir y que finalmente todo irá bien. En ningún momento -por consejo del asesor de campaña Durán Barba- se habló de economía, ni se mencionó lo dura que será la transición. Los políticos saben que no hay que dar malas noticias a la población ni proponer sufrimiento si se quiere ganar una elección. El FPV se ocupó de relatar todas las supuestas desgracias que infligiría Macri en caso de ser electo, …y casi gana. Digamos que si no hubiera sido por el exceso de soberbia y por un par de errores demasiado gruesos (el caso de Aníbal Fernández, por ejemplo) el temor al cambio hubiera triunfado y hoy el Presidente sería Scioli. Sacrificios, transición, restricciones, quitas de … todas palabras que nadie quiere oír. Queda claro entonces que la clase política solo le hará conocer a usted lo que supone que usted quiere oír, y no la realidad fáctica. No espere informes honestos de ella. Recuerde que la prioridad Nro. 1 de un político es ser electo, y la Nro. 2 es ser re-electo. La verdad, el interés común, y todo lo demás que se le ocurra, es negociable.

Las empresas productoras de petróleo deben encontrar nuevas reservas a medida que extraen las conocidas, caso contrario su negocio iría irremediablemente en disminución y el mercado lo percibiría castigando su valor accionario. La plena reposición de las reservas petroleras ya no está ocurriendo, y la información se oculta o sencillamente se tergiversa para dar la sensación de que los negocios siguen como siempre. Además se paga a lobistas para que confundan a la opinión pública con mensajes engañosos. Hace unos días publiqué un video que si quiere puede revivir desde aquí, donde los negadores profesionales hacen lo suyo. De este sector -las empresas petroleras– no saldrá ninguna información confiable hasta que sea tarde.

Los economistas, que no tienen idea de cómo actuar en un mundo con límites bio-físicos, que solo hablan de crecimiento, de aumento y de acumulación, empiezan a percibir que deberán reescribir lo que han estado pregonando durante décadas. Incluso perciben que su profesión, a la que han denominado pomposamente “ciencia”, se rige por Leyes que no son tales, porque deben ser cambiadas para que se adapten al nuevo escenario (piense en la Ley de Oferta y Demanda ante bienes que se extinguen, y verá cómo deja de funcionar). No creo que este sector se apresure a develar su propia incompetencia.

Los adoradores de la Tecnología (los Homo tecnologicus del libro No Somos Nada) perciben que el tiempo se acaba y que no han logrado resolver el gran enigma del recambio energético. Muchas cosas han conseguido, pero ese gran desafío sigue pendiente. Este sector también necesita exprimir el tiempo remanente, por lo que no va a emitir ninguna señal de alarma que desenmascare su fracaso.

Podríamos seguir recorriendo a otros sectores que empiezan a percibir que sus esfuerzos fueron infructuosos, y que el reloj del Pico del Petróleo y del Deterioro Ambiental los está acorralando: los que pensaban huir al espacio, los que soñaban con que las energías renovables tenían entidad suficiente para reemplazar a los combustibles fósiles, los que padecen de rigidez intelectual, los que han evitado hablar de control de la natalidad, los ambientalistas desilusionados por no haber hallado soluciones aplicables, los adoradores de si mismos que pregonaban que el ingenio humano superaría todas las barreras, los que se prostituyeron por dinero difundiendo falsas expectativas de que todo estaba bajo control, los emisores de informes pseuo-científicos con contenidos falaces, etc. Ninguna de estas personas está demasiado interesada en que la realidad cruda y preocupante aflore y se desparrame entre el por ahora sosegado y despreocupado gran público.

El mundo nunca enfrentó un problema de la envergadura de la declinación de la producción de petróleo en simultáneo con un deterioro ambiental como el que estamos provocando. Y sin embargo ninguno de los grupos de poder que hemos mencionado está dispuesto a explicitar el problema, y mucho menos los individuos del llano a escuchar las malas noticias. Todos se han puesto de acuerdo en no hacer olas.

Por eso titulé esta nota: “Yo no debería escribir esto”, porque me meto a difundir una problemática que nadie considera oportuno divulgar, y me dirijo a personas que no tienen el mínimo interés en escuchar. Pero he de ser honesto con quienes lean mi Blog a riesgo de perder lectores (que de cualquier manera confieso que son preocupantemente escasos).

Peter Thiel, co-fundador de PayPal y uno de los dueños de Facebook, aconsejaba a los científicos concurrentes a la Conferencia de Energía Neta de Stanford de Abril de 2015, no ser ni demasiado optimistas ni demasiado pesimistas al referirse a la crisis energética y a la futura escasez de recursos, porque en el primer caso (optimismo) la gente percibiría que no tiene por que hacer algo al respecto, y en el segundo caso (pesimismo) percibiría que no tiene nada que hacer al respecto.

Intentaré en lo sucesivo seguir el consejo de Peter Thiel -o sea ser moderadamente optimista (ó pesimista)- para así concitar mayor atención (y evitar el rechazo) sobre la serie de problemas que nos conciernen. El Pico del Petróleo y el Deterioro Ambiental nos alcanzarán aunque de momento los ocultemos bajo la alfombra. Verán los lectores en los informes sucesivos que efectivamente hay cosas para hacer, tanto a nivel individual como colectivo, para suavizar la caída. Es por eso que me atrevo a salir de la norma y a divulgar la gravedad del paciente. Actuando a tiempo y con inteligencia hasta es posible que se estabilice y comience a curarse.

5 comentarios sobre “Yo no debería escribir esto

  1. Hola Ana: Ya tengo como 10 seguidores!! Todo un logro para un ignoto escritor del Chaco. Pero Mr. Internet me va a ayudar. Si vos podes entusiásmalos a tus hijos a que se suscriban. Creo tener un mensaje que vale la pena atender, sobre todo por los jóvenes.

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  2. Artículo excelente. Lo que dijo Carter me llevó a buscar algo en mi biblioteca que tiene que ver con el consumo : «Small is Beautiful» de E.F. Schumacher. Lo recomiendo, empieza con la crísis del petróleo. Me llevó también a otro libro esta ya de un amigo de casi 95 años Julio Gottheil, abogado fubdador de un estudio muy grande: «Capitalismo + Contaminación una suma que resta» Editorial «Nuevo hacer» Si te interesara te conectas con Julio, te haces amigo mío por Facebook y ahí te acerco!!

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