Sucesos 2015

El año que acaba de finalizar fue particularmente rico en novedades ambientales.

En el mes de Mayo el Papa Francisco emitió una encíclica, la LAUDATO SI, referida al Cuidado de la Casa Común, nuestro Planeta Tierra. El capítulo 52, pagina 228 del libro No Somos Nada hace un resumen de la Encíclica y una breve crítica personal de su contenido, por lo que no lo repetiré aquí.

En el mes de Diciembre se produjo en París la Cumbre del Clima – COP21 (21 Conference of Parties), último episodio de la serie iniciada en 1992 en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro cuando se adoptó el marco de las Naciones Unidas para manejar los temas ambientales. Mucha agua pasó bajo el puente desde entonces, pero luego de 23 años y 20 Conferencias los resultaos son alarmantemente pobres. La COP21 que acaba de finalizar suscitó gran interés porque tanto la Iglesia Católica, como el mundo científico y conocidas personalidades de diversos rubros han manifestado que los tiempos son muy cortos antes de que los daños ambientales sean irreparables. Frases antes impensadas, como la de Francisco que acaba de decir que …”estamos al borde del suicidio… ó la de Bill Gates opinando que …”necesitamos un milagro energético”…ó la del Presidente Obama asegurando que…”somos la generación que generó el problema y la última que puede solucionarlo”… han puesto énfasis sobre la gravedad del problema y urgido a los líderes del Planeta a hacer algo al respecto.

La COP 21 reunió a 195 países, movió a París a miles de delegados, periodistas, activistas, agencias de la UN, ONGs, etc., y finalmente se llegó a un acuerdo que puede resumirse así:

Tiene como objetivo mantener la temperatura media mundial muy por debajo de 2 grados centígrados respecto a los niveles pre-industriales, aunque los países se comprometen a llevar a cabo todos los esfuerzos necesarios para que no rebase los 1,5 grados y evitar así impactos catastróficos.

El acuerdo adoptado es legalmente vinculante, pero no la decisión que lo acompaña ni los objetivos nacionales de reducción de emisiones. No obstante, el mecanismo de revisión de los compromisos de cada país sí es jurídicamente vinculante para tratar así de garantizar el cumplimiento.

Con respecto a las reducción de emisiones, 187 países de los 195 que han participado en la COP21 han entregado sus compromisos nacionales de lucha contra el cambio climático que entrarán en vigor en 2020.

Los países revisarán sus compromisos al alza cada 5 años, para asegurar que se alcanza el objetivo de mantener la temperatura muy por debajo de 2 grados.

Es cierto que no se han previsto sanciones, pero habrá un mecanismo transparente de seguimiento del cumplimiento para tratar de garantizar que todo el mundo hace lo prometido.

Como objetivo a largo plazo, los países buscan limitar las emisiones tan pronto como sea posible, sabiendo que esto le costará más a los países en vías de desarrollo. Se busca el equilibrio entre los gases emitidos y los que pueden ser absorbidos a partir de 2050, es decir, cero emisiones netas.

El acuerdo fija que los países desarrollados deben contribuir a financiar la mitigación y la adaptación en los estados en desarrollo. Los ricos deberán movilizar un mínimo de 100.000 millones anualmente desde 2020 para apoyar la mitigación y adaptación al cambio climático en los países en desarrollo, así como revisarla al alza antes de 2025.

El acuerdo identifica la necesidad de poner en marcha lo que se ha llamado el Mecanismo de Pérdidas y Daños asociados a los efectos del cambio climático.

Es encomiable y el mundo aplaude que casi todos los países de la Tierra acepten que el problema ambiental existe y que hay que atacarlo, pero cuando finalicen los brindis y se apague la música festiva me temo que caeremos en cuenta de que los enunciados fueron muchos pero nadie sabe como llevarlos a cabo.

Cumplir con lo acordado en la COP21 tiene dos pre-requisitos prácticamente insuperables si no se los explicita y se los ataca puntualmente:

-Implica el recambio de los combustibles fósiles (generadores de gases de efecto invernadero) por “algo” que no sabemos que es ni como obtenerlo.

-Implica poner límites al crecimiento tanto de la producción de Bienes y Servicios como, y principalmente, de la cantidad de habitantes del Planeta.

Esas dos cuestiones, que se resumen en cuatro renglones, son el corazón del problema y tienen tantas implicancias y ramificaciones que da miedo comenzar a enumerarlas. Suponen nada menos que cambiar partes fundamentales de la doctrina de la Iglesia (en realidad de las Iglesias y religiones del mundo), del orden económico mundial, del comercio, de la currícula de las casas de estudios, de los usos y costumbres de los seres humanos, etc.

Suponer que vamos a consumir menos combustibles fósiles y modificar las emisiones hasta llegar a un balance neutro en carbono hacia el año 2050, al mismo tiempo que disminuir la presión destructora sobre nuestra casa común (la Tierra), es utópico si pensamos que cada día del año se incorporan al Planeta 220.000 nuevos habitantes, y que cada día del año se trasladan del campo a las ciudades 180.000 personas, con lo que incrementan sus requerimientos de bienes y de servicios. Cada 12 años el Planeta tiene 1.000 millones de habitantes adicionales, y salvo catástrofe la población al 2050 rondará los 10.000 millones de personas. Cualquier esfuerzo en eficiencia o austeridad se verá contrarrestado por semejante incremento poblacional. Aseverar que con el aumento del bienestar general disminuirá la tasa de nacimientos es otra utopía, porque el bienestar general no aumentará en el futuro ya que nuestra Tierra no tiene como producir mas riquezas para repartir graciosamente. Si queremos disminuir el crecimiento poblacional tenemos que consensuar medidas concretas, dado que por sí solo no ocurrirá, y menos en los breves tiempos que la situación ambiental requiere.

El crecimiento del PBI mundial está irremediablemente ligado al consumo de petróleo, por lo que suponer que se puede incorporar mas gente al mundo, conservar o aumentar su bienestar, y a la vez disminuir la contaminación ambiental es de una ingenuidad que asusta, máxime cuando no se tiene ningún plan para desacoplar el crecimiento del consumo.

economic-growth-and-oil-production-move-almost-in-lockstepLos aumentos del PBI se producen si, y solo si, paralelamente aumenta la inyección de petróleo, por lo que si queremos seguir en un ritmo de crecimiento sostenido no nos queda mas remedio que consumir mas energía. Y consumir más energía significa contaminar más, no menos.

Que nos sucede? Los números no son tantos ni tan difíciles de interpretar, y sin embargo nos enredamos en nuestros propios mitos, nos confundimos con sueños e ilusiones que no se condicen con la realidad objetiva, atendemos discursos interesados de los líderes (sean estos personas o corporaciones) y entonces sacamos conclusiones equivocadas.

En realidad la solución es sencilla y es única: si por claros motivos de disponibilidad, espacio, nivel de conocimientos y límites bío-físicos, no nos es posible seguir creciendo, la alternativa obvia es decrecer.

Le copio a continuación un trocito del Capítulo 62- Promesas son Deudas- del libro No Somos Nada, y de paso lo invito a leerlo completo en la página 264:

…”El Museo de Ciencias de Nueva York, uno de los más prestigiosos del mundo y que por cierto no puede ser caratulado de tira-bombas, tiene su propio cartelito con la capacidad de nuestro Planeta, que en una mala fotografía de mi teléfono celular quiero compartir con usted:

Foto MuseoNY Dice simplemente que la actual población mundial está excedida en 5.000 millones de habitantes –5 billones en su nomenclatura– y que se espera que lo esté en 8.000 millones en algún momento de la primer mitad del Siglo XXI.

De los 7.300 millones de pobladores actuales del pobre planeta Tierra sobran 5.000 millones!!!. Y a la vuelta de la esquina pensamos poner 3.000 millones de platos más sobre la mesa, todos sin saber como llenarlos. No hace falta la maquinita de calcular para entender que eso no es posible”…

Concluyo entonces que el año 2015 ha sido pródigo en noticias, y que tanto la Encíclica LAUDATO SI como la COP21 significaron pasos importantes en la concientización sobre la problemática ambiental, pero no puedo dejar de marcar la falta de coraje de los líderes mundiales para explicitar lo que nadie quiere oír: ha llegado el momento de manejar la demografía, de achicar los consumos, de retomar la austeridad y de retornar al mundo de lo posible, que no es el que estamos viviendo. Ha llegado el momento de decrecer, por doloroso que fuere, o nuestra madre Naturaleza lo hará por nosotros.

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