Los Tres Lobitos

Si usted es memorioso, y/o  si ha leído el libro No Somos Nada, es posible que recuerde que el Capitulo 45 (pagina 198) se refiere a la liberación de renos en la Isla de San Mateo. Lo sucedido en esta remota isla de Alaska –en el mar de Bering– es un clásico de lo que sucede cuando se supera la carrying capacity o capacidad de un ecosistema, en este caso con poblaciones salvajes.

Copio a continuación esa historia porque coincide bellamente con una breve película que lo invito a ver a continuación, filmada en el Parque Nacional de Yellowstone, en California, Estados Unidos.

Dice el Capítulo 45:

«Corre el año 1944 y el Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos libera 29 renos en la isla de San Mateo como provisión de alimento en caso de emergencia. La isla tiene 36.000 hectáreas y los renos liberados eran los únicos mamíferos en el lugar. Sin predadores y con abundantes líquenes para comer, la población creció exponencialmente a un ritmo del 33 % anual, y 19 años después –en 1963– se contabilizaron 6.000 animales. Ese invierno prácticamente todos murieron, y cuando se visitó la isla en 1966 solo se encontraron 42 renos. Cuando se estudiaron las posibles causas de lo sucedido se concluyó que la capacidad de la isla alcanzaba para sustentar cinco animales por kilómetro cuadrado, y en el pico de población de 1963 se había llegado a 18 renos por kilómetro cuadrado, o sea 3,6 veces la carrying capacity o capacidad del ecosistema».

«Nuestra propia isla de San Mateo es más grande y se llama Planeta Tierra, pero el efecto es el mismo, y si insistimos en extraer más de lo que ella puede producir correremos con la misma suerte que los renos».

«Si algún mecanismo natural o no –lobos o cazadores humanos– hubiera mantenido a la población por debajo de 1.660 renos –que es la capacidad de ese ecosistema– el colapso no hubiera sucedido».

«Haber agregado lobos a la isla para contener el aumento de la población de renos podría –o no– haber sido una buena idea desde el punto de vista ambiental, porque ya vimos que en la Natura- leza no se puede cambiar una sola cosa a la vez, y los lobos podrían haberse reproducido en exceso ante la superabundancia de presas y luego sufrir su propio colapso. La Naturaleza hace las cosas lentamente y vive en equilibrio, y cuando alguien toma acciones como la de introducir una especie en un ecosistema corre el riesgo de hacer un gran daño sin proponérselo».

«Pero lo que sí es seguro que de haberse introducido lobos en San Mateo se hubiera provocado un descomunal revuelo entre las asociaciones protectoras de animales, entre padres indignados y entre escritores de cuentos infantiles. Porque hasta este momento, y más precisamente hasta el próximo capítulo de este libro, el lobo es siempre el malo del cuento. Injustamente.»

Precisamente la película sobre Yellowstone muestra la re-introducción exitosa de lobos en un ambiente que los tuvo y que los necesita para estar saludable. Disfrútela.

El Capítulo 46 del libro No Somos Nada (página 200) se denomina como el título de este Editorial –Los Tres Lobitos– y copio a continuación algunas de sus partes, las que se refieren específicamente a estos nunca bien ponderados animalitos.

«Por algún motivo atávico, seguramente proveniente de nuestro largo período de cazadores-recolectores, tenemos una visión deformada de la cadena trófica de los ecosistemas. Habiendo sido en nuestros orígenes competidores directos de otras especies predadoras y carroñeras mantenemos de ellas una baja calificación y un erróneo concepto, una suerte de resentimiento».

 «El Bambi de la película de Walt Disney del año 1942 pone de relieve ese sentimiento, mostrando a un ciervito adorable al que hay que proteger de los peligros. Nada más alejado de la realidad, según quedó demostrado por lo sucedido en la isla de San Mateo. Los predadores son absolutamente necesarios para evitar el desequilibrio y cumplen una misión maravillosa de control de la población de sus presas y de limpieza del ambiente».

«Crecemos con esa imagen distorsionada que forma parte de nuestro bagaje cultural desde la temprana edad en que escuchamos ese y otros tiernos cuentitos de nuestras bienintencionadas –pero equivocadas– madres, como Caperucita Roja, los Tres Chanchitos, el Pastorcito Mentiroso y varios más que estigmatizan al lobo».

«Con contenidos distintos pero igualmente erróneos, a medida que nos hacemos mayores incorporamos más historias que siguen moldeando una visión de la realidad falsa, y que perdurando a lo largo de nuestras vidas adultas surgen subliminalmente cada vez que algo del estilo del cuento ocurre en la vida real. No hay nada intrínsecamente malo en la fantasía y en los sueños, pero cuando esas visiones se confunden con la realidad objetiva pueden llevarnos a caminos peligrosos».

«Encontrar en las librerías infantiles un cuento de los tres lobitos persiguiendo ciervitos para alimentarse y mantener el equilibrio poblacional sería un buen indicio de que finalmente regresamos a la tan necesaria objetividad».

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