La Sostenibilidad es Compleja: No hay una Solución Unica para Nuestra Dieta

Agrego a continuación la traducción al español del artículo Sustainability is Complex: There is no Single Diet Solution que se publicó en el sitio Resilience el día 19 de Febrero de 2016. Posteriormente hago algunos comentarios personales.

………»Enfrentamos enormes desafíos para alimentar al mundo de forma sustentable. Pero una cosa es indudable: los animales rumiantes consumiendo pasto –y el alimento de calidad que ellos producen- pueden y deben jugar un rol fundamental en esa tarea.

Sin título

Los constantes informes y los titulares de los diarios referidos al impacto negativo de la ganadería de carne –particularmente la vacuna- tanto en el ambiente como en nuestra salud nos harían creer que esa afirmación va contra los dictados de la ciencia. Es así que hoy en día se considera a la ganadería vacuna como una actividad insostenible en el tiempo.

Y es por ese prejuicio que puede resultar sorprendente que el apoyo a la ganadería pastoril fue una de las conclusiones fundamentales de la Conferencia Internacional sobre los Caminos hacia una Ganadería Sustentable –un innovador y multidisciplinario evento que reunió a los principales científicos que trabajan en seguridad alimentaria para el mundo- patrocinado por la Global Farm Platform y la Universidad de Bristol Cabot Institute que se llevó a cabo en Bristol entre el 12 y el 15 de Enero de 2016.

A lo largo de los tres días de la Conferencia, mas de cincuenta científicos mostraron la cruda realidad que transita la producción industrial de ganado y los desafíos que enfrentamos los seres humanos para alimentar a nuestros congéneres, a saber: las importantes emisiones –directas e indirectas- de gases de efecto invernadero (GHG), la ampliamente difundida erosión y degradación de nuestros suelos, la contaminación ambiental debida a los desechos fecales concentrados y las amenazas a la salud humana provocadas por el abuso en la utilización de antibióticos. La lista de factores negativos es mucho más larga. Entonces, y dada la creciente demanda mundial de carne y productos animales por parte de la también creciente población global, es tentador pensar que la supresión de todas las formas de producción de ganado de carne –y la adopción de una dieta enteramente vegetal- es la única respuesta adecuada. Pero no es así.

Lo dijimos en varias oportunidades anteriores, pero la evidencia científica presentada en la Conferencia Internacional sobre los Caminos hacia una Ganadería Sustentable confirmó que los sistemas pastoriles de cría de rumiantes (o sea criar vacunos, ovinos, cabras y búfalos a pasto) no solo ayudan a alimentar al mundo sino que paralelamente proveen de importantes beneficios ambientales y sociales.

Posiblemente la primera conclusión de la Conferencia Internacional sea que la industria de producción de ganado alimentado a granos (feed-lots), simplemente no es más justificable y es incluso moralmente cuestionable. Habiendo más de 800 millones de personas en el mundo que se van a dormir con hambre, y un número creciente de bocas que alimentar cada día, hubo consenso entre los participantes en sostener que los gobiernos deberían promover estrategias de producción a pasto, reservándose las tierras agrícolas para cultivar alimentos para los seres humanos. En la actualidad el ganado de carne consume aproximadamente el 70 % de los granos que se utilizan en los países desarrollados, y una sorprendente tercera parte de la producción global de los mismos (unas 795 millones de toneladas), lo que implica que la crianza industrial de animales en base al consumo de granos está compitiendo directamente con la alimentación de poblaciones humanas con hambre. Similar preocupación causa la política de utilización de tierras agrícolas para producir bio-combustibles.

Apuntala las conclusiones de la Conferencia Internacional sobre los Caminos hacia una Ganadería Sustentable el hecho de que los animales rumiantes han desarrollado la habilidad única de convertir vegetales ricos en celulosa (pastos y otros forrajes) que los seres humanos no pueden consumir, en carnes de alta calidad y en leche que sí podemos. Eso permite producir alimentos en tierras marginales que no son aptas para sembrar cultivos de cosecha. Pero los beneficios de la ganadería a pasto no se extinguen en utilizar vastas áreas marginales para producir la tan necesaria comida , sino que esos alimentos en particular son de alta calidad, ricos en proteínas y densos en nutrientes.

A pesar de que nadie puede negar que la producción de alimentos que provienen de animales alimentados a granos es insostenible (y malo para la salud), los investigadores de la Conferencia Internacional ponderaron la extraordinaria calidad de los alimentos de origen animal, sosteniendo que modestas cantidades de carne y leche producidas a pasto –como partes de una dieta balanceada- producen grandes beneficios a la salud por ser fuente de proteínas escenciales, grasas saludables (tales como Omega-3 y ácido linoleico) y una gran cantidad de micronutrientes indispensables para la vida (hierro, magnesio, selenio, etc.)

Cambios en los patrones de consumo de carnes pueden tener notables impactos en la salud, y un investigador sostuvo que una dieta carente de micronutrientes –que abundan en la carne y la leche- resulta en el deterioro de la salud, incluso en los países de altos ingresos.

Se demostró que los sistemas de ganadería pastoril producen beneficios ambientales, desde mejoras en la biodiversidad (sobre y debajo de la tierra) hasta el rol de las pasturas bien manejadas como sumideros de carbono. Si bien es cierto que los rumiantes producen significativas emisiones de metano, investigadores de la Conferencia Internacional sostuvieron que hay que dejar de comparar a la ganadería con otros sistemas de producción de alimentos solo por esas emisiones, dado que deberían considerarse todas las etapas de los sistemas productivos que se están evaluando, incluyendo el secuestro de carbono atmosférico que hacen las pasturas bien manejadas.

Nuevas investigaciones están estudiando dietas alternativas para rumiantes que reducirían significativamente las emisiones de metano, incluyendo diferentes variedades de plantas, suplementos dietarios y bio-ingeniería. Se están logrando avances, pero se requiere de más investigaciones y de apoyos para difundir estas prácticas en el concierto de los productores.

Como reflejo de la naturaleza multidisciplinaria de la Conferencia se habló también de la salud y el bienestar animal y su relación con la futura seguridad alimentaria. Puede pensarse que el bienestar animal es de secundaria importancia respecto a la productividad, pero lo cierto es que se necesita de animales saludables para que sean productivos, y para que a su vez entreguen alimentos igualmente saludables para la población.

Por el contrario, animales poco saludables no solo son menos eficientes (inevitablemente requieren drogas y antibióticos para mantener la productividad) sino que presentan riesgo de enfermedades para los seres humanos.

La producción sustentable de alimentos es de alta complejidad y no hay una sola respuesta para todos los problemas. Por el contrario, es tan importante el alimento a ingerir como la forma en que fue producido. No todo el mundo necesita la misma dieta, pero consumir productos hechos con ganado que come pasto  y a su vez balancearlos con frutas y verduras, es una de las opciones más saludable.

Las naciones desarrolladas deben disminuir el consumo de los poco saludables productos altamente procesados provenientes de animales criados en confinamiento, y reemplazarlos por aquellos producidos por ganado que consume pasturas. Se logrará así no solo alimentos de superior calidad sino que se contribuirá a mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero.

La Conferencia Internacional sobre los Caminos hacia una Ganadería Sustentable no solo marca un importante paso hacia difundir las mejores prácticas para producir ganado en numerosas regiones del mundo, sino que desafía al paradigma de criar ganado industrialmente. Fue refrescante escuchar a prominentes científicos provenientes de todo el mundo asegurar que la crianza sustentable de ganado a campo tiene un importante rol que cumplir en la alimentación de la población mundial……»

Comentarios:

Lamento ciertas redundancias en el texto anterior, pero por ser una traducción no quise modificarlo demasiado.

Ahora lo mío:

Los animales rumiantes tienen un complejo sistema digestivo que les permite nutrirse de la celulosa presente en los forrajes consumidos. La celulosa resulta muy dfícil de digerir por cualquier otro animal, sin embargo los rumiantes lo hacen y aprovechan los carbohidratos estructurales presentes en los tejidos de las plantas para obtener su energía.

Los rumiantes digieren el forraje en dos etapas que llevan a cabo en su complejo tracto de múltiples compartimientos, e incluso producen una regurgitación parcial de los alimentos para ayudar al proceso digestivo, de ahí su gran eficiencia y su importancia para transformar forrajes rústicos en exquisitos productos animales muy apreciados por los seres humanos.

Sin embargo estos eficientes animales tienen un grave inconveniente: como subproducto de su proceso digestivo liberan grandes cantidades de metano (una vaca de 500 kg de peso puede producir entre 400-450 litros de metano por día), y el metano es un gas de efecto invernadero muy importante en la atmósfera de la Tierra, con un potencial de calentamiento de 23 sobre un período de 100 años. Esto implica que la emisión de una tonelada de metano tendrá 23 veces el impacto de la emisión de una tonelada de dióxido de carbono durante los siguientes cien años.

La liberación de metano a la atmósfera causada por el ser humano con sus actividades (o sea la de origen antropogénico) es de unas 330 Tg/a ( teragramos por año), y de esa cantidad un 30 % lo representan las emisiones de los rumiantes.

Es comprensible entonces que en estas épocas de búsqueda de soluciones al calentamiento global haya posiciones encontradas: los que sostienen que la humanidad no puede privarse de fabricar alimentos aprovechando campos marginales para la agricultura, y los que pugnan por no agravar el problema del calentamiento de la atmósfera.

Desde mi punto de vista la discusión es puramente conceptual, porque la humanidad no puede privarse de producir alimentos de todas las formas posibles en tanto y en cuanto no esté dispuesta a reducir la cantidad de bocas. Pensar en desaprovechar la biomasa que producen los campos no aptos para la agricultura, que son la mayoría, es una utopía aunque eso implique cocinarnos a fuego lento en los años por venir.

 

 

 

 

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