Tercera Etapa: de Brunswick (Ga) a Amelia Island (Fl)

Muy bueno el hotel de anoche (Econo Lodge), y mejor aún el que me aloja hoy en Amelia Island (Days Inn & Suites), lo que demuestra que con poca plata se puede pernoctar con todo confort.

Este es el trayecto del día:

http://www.mapmytracks.com/explore/moments/2601245

La etapa de hoy arrancó temprano y basicamente fue siguiendo la Ruta 17, salvo cuando East Coast Greenway sugirió caminos alternativos, que generalmente están muy bien elegidos porque recorren parajes tranquilos, pintorescos y sin tráfico. Solo uno de ellos fue medio complicado porque era de tierra (arena compactada), y mi bicicleta está preparada para ruta, con gomas finas e hiperinfladas, que no se desenvuelven bien en la arena. Pero lo encaré con optimismo y todo anduvo bien.

El paisaje fue similar al de las etapas anteriores: bosques de pinos infinitos interrumpidos periodicamente por zonas bajas o cursos de agua. Con razón los americanos construyen tanto con madera, hasta donde yo vi Georgia es puro monte de pino, y donde cortan un lote, en el acto lo plantan de nuevo. Una cosa llama la atención: no podan los árboles, y eso genera que la madera que obtienen tiene muchos nudos (que son las cicatrices que dejan las ramas), En la Argentina eso sería una herejía, porque la madera pierde calidad, pero los bosques que acá se ven no tienen mayor cuidado, se plantan a muy poca distancia entre hileras y se deja al pino que a pura competencia seque las ramas de abajo y de esa manera haga una poda natural. Claro que eso no es tan efectivo como cortar manualmente las ramas inferiores, y finalmente muchas quedan vivas y producen nudos. Además los áboles crecen altísimos pero sus troncos tienen poco diámetro, y los camiones que crucé por miles -con madera para los aserraderos- llevaban troncos larguísimos y finitos. En la Argentina tendrían poco valor.

Una buena parte de la Ruta 17 fue recientemente repavimentada, y la nueva carpeta es sumamente rugosa y hace que la bicicleta vibre demasiado (vibrar es consumo extra de energía, y reduce el confort). Pero una angosta franjita (20 -30 cm de ancho) entre la raya lateral blanca y el pasto de la banquina conservaba el pavimento viejo, mucho más liso. La cuestión es que para no sacudirme como un condenado decidí viajar por la frenjita, y debo decir que al cabo de los 30 km que duró el operativo estaba como para superar un casting en el Cirque du Soleil. Si alguno desea aprender a andar derechito en bicicleta, ese es el lugar.

Mi emoción fue grande cuando finalmente dejé la Ruta 17 -que me trajo desde el inicio del viaje en Savannha- para tomar la A1A, que me condujo directamente a la costa del mar, y que será la que seguiré rumbo al sur hasta mi destino final de Palm Beach Gardens. El arribo a Amelia Island fue bastante traumático porque la ruta estaba en reparación y sin banquinas, y el tráfico era veloz e intenso. No la pasé bien, debo decir, y cuando estaba llegando a destino tuve otro pequeño dolor de cabeza con el puente de entrada a la isla, que nuevamente me hizo ver los barquitos de arriba. Claro, al lado del de ayer parecía de juguete.


Ya en Amelia Island busqué el hotel, me acomodé, y me fui a la playa. Impresionante: extensa , ancha, arenas blancas, dura como para recorrerla en bicicleta…preciosa. Y a la vera habia un Tiki bar donde me congratulé con un par de cervezas para agradecer que la estoy pasando muy bien y disfrutando según lo planeado. Y a partir de ahora me toca lo mejor, porque voy por el costado del mar hasta el destino final. Me espera peor clima, pero el recorrido es de los más bellos que se puedan encontrar. Me siento bien, no me duele nada, no me canso…qué más se puede pedir a la vida?

Algunos consejos para potenciales viajeros, ya que con la experiencia de estos días me atrevo a jugar de experto: obviamente el teléfono celular es la clave de todo (evita que nos perdamos, registra los recorridos y números del viaje, saca fotos, reserva hoteles, mantiene a la familia informada, etc.) pero sucede que la carga no aguanta todo el día porque va permanentemente utilizando el GPS. Entonces es imprescindible llevar un cargador adicional, que es como el que se ve en la foto y se lo conecta durante el viaje desde cualquier bolsillo del equipo hasta el celular que va frente a nosotros en un maletín sobre el caño.

La otra pieza clave es el chaleco reflectivo, y juraría que sin él ya me hubieran pisado. Se compra en cualquier casa de artículos para la construcción (el mío es de Home Depot) y vale unos pocos dólares. Uno parece un arbolito de Navidad, pero esa es la finalidad, que lo vean.

Otro detalle que es necesario contemplar es el de los artículos de tocador, que deben ser chiquitos. Mi mujer me llevó a un estante de la farmacia (yo no sabía que existía) donde todo es chiquito, como de juguete, y lo que compré entra en un bolsillito de las alforjas.

 

Las bolsitas tipo zip-lock son otra cuestión que no hay que descuidar, porque si nos agarra una lluvia hay cosas que NO deben mojarse (computadora, teléfonos, etc).

También dispongo de un impermeable para equipaje, que en caso de mal pronóstico del tiempo coloco sobre las alforjas. Terminar empapado por un chaparrón y con todo el recambio de ropa mojado es dramático. Las alforjas y demás valijines que cuelgan de la bicicleta son “water ressistant” pero NO “water proof”’ así que ojo con el detalle y llevar un impermeable de mochila (es chiquito y vale muy poco)

 

Finalmente el faro trasero, que debe ir siempre encendido y centelleando, debe poder recargarse. Vienen unos con un cable que se recargan igual que un celular.

Respecto al agua, he comprobado que tres termos (suman dos litros) son adecuados para recorridos como los que yo hago, porque siempre se puede recargar alguno en el camino. Los metálicos de doble pared conservan el hielo que pongo a la mañana hasta el arribo al hotel de la tarde. Son buenísimos, y cuestan solo nueve dólares.

Con la ropa cometí solo un error: hay que tener dos buzos y no solo uno, porque cuando se arranca hace frío, al poco tiempo se transpira, y cuando se llega al hotel a la noche no se tiene abrigo adecuado porque está húmedo. Hay que tener uno para el día y uno para la noche.

Entre las cosas que traje de más se destaca el palito para las selfies, que no sirve para nada sobre todo cuando uno es fulero y está vestido de payaso. Tampoco hay que traer demasiada ropa, porque la del día es del tipo dry-fit y se la lava al llegar al hotel y se seca durante la noche.

Bueno, me dejo de hacer el maestro ciruela. Solo les dejo una trivia como deber para el hogar: ¿que sentido tiene lo que dice este cartel que está en todos lados poir estos pagos? ¿cuál es la explicación? (El puente se congela ante que la ruta)

Gastos del día: Almuerzo 11,75 dólares, copetín al arribo a destino 14,97 dólares, cena 32 dólares y hotel Days Inn 90 dólares (incluye desayuno de mañana)

Chau

4 comentarios sobre “Tercera Etapa: de Brunswick (Ga) a Amelia Island (Fl)

  1. Que buen relato Juancho querido!! Estuvimos jugando a la podrida y cuando me iba a dormir veo que esta tu resumen del recorrido de este dia y me puse muuuy contenta. Sos muy ameno en tu narracion y atrapante en el relato. Gracias, es un poquito como recorrer ese camino juntos. Gracias otra vez por compartirlo.Hasta mañana.

    Me gusta

  2. Respuesta a la trivia. El puente tiene menos inercia térmica que el pavimento sobre tierra. Cuando la temperatura se acerca a los 0 grados, su pavimento puede congelar la humedad ambiente… y al piso fuiste. Cuidate Juan, ayer, un chino que durante 10 años recorrió el mundo en bici, 160.000 kms, tenía expertise en como recorrer las rutas pero, no contaba con un camionero de Santa Cruz, Arg, que lo puso en órbita. Posta.

    Me gusta

Deja un comentario