Alguno podrá preguntarse en que ocupa la cabeza alguien que se pasa siete u ocho horas diarias pedaleando en solitario para luego llegar a un hotel, comer solo y al día siguiente retomar la misma rutina. Parece difícil de comprender, pero en realidad uno mentalmente no viaja solo. Yo tengo varios amigos imaginarios dependiendo del tema que me ocupa. Hablo de ecología con uno, de agronomía con otro y de temas relacionados con la bicicleta con otro más. Ellos no lo saben por supuesto, pero prestan la oreja para charlas interminables y diálogos riquísimos que incluso a veces arrojan resultados valiosos. En ese ping-pong imaginario se analizan problemas, se buscan datos en la memoria y hasta se llega a conclusiones que serian imposibles sin ese ida y vuelta enriquecedor.
En mi caso quien me acompaña la mayor parte del día pedaleando a mi lado, quien me aconseja, me pregunta, me alienta, me distrae y me ayuda a pasar los momentos de crisis se llama Freddy.
Freddy es mi amigo desde los pantalones cortos en el Colegio Esquiú. Freddy era ciclista de alma y habiendo recorrido el camino de Santiago fue quien me alentó a intentar algo parecido. Fue quien me habló por primera vez de la e-bike –divertirse y no sufrir me decía– y quien me enseñó varios trucos para no lastimarme y arruinar el programa (toma mucha agua…aunque el cuerpo no te lo pida).
Éramos en ese tema del pedal almas gemelas, intercambiábamos whatsups y soñábamos con paseos futuros. Yo intentaba inducirlo a algún viaje conjunto y a que me visitara en mi reducto de Palm Beach con la certeza de que quedaría seducido por la belleza de sus bici-sendas.
Creo que Freddy también lo soñaba pero algo lo retenía, lo tenia preocupado, y finalmente comprendí de que se trataba. Un día un ángel bajó del cielo y se lo llevó. Aunque en realidad solo se llevó una parte, porque la otra, su espíritu y su recuerdo siguen entre nosotros, y Freddy pedalea junto a mi y me conversa, me aconseja y me alienta.
Gracias por tu compañía amigo.

Juan, Que lindo lo que escribiste sobre tus charlas imaginarias con amigos y sobre tu compañero permanente, Freddy. Muy lindo y sentido! Leo todo lo que escribís Un abrazo Helen
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Gracias Helen: tu comentario me causa enorme alegría, porque vos no sos cualquier lectora!
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Da gusto acompañarte aunque sea a la distancia. Tus comentarios me llevan a pasear y pensar. Gracias
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Hola Juan: muy lindo lo que me decís, sobre todo viniendo de un aventurero y amante de la vida como vos. Un abrazo, y gracias
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Juan me apasiono en tus caminos y cada noche espero tus resumenes… mi suegra de 90 y tantos recibió tus primeros resúmenes pero no los ultimos. Ayer me escribio… Voy por …mandame el resto….y yo le ree vio lo que le falta
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Freddy era una persona muy calida… tengo un recuerdo imborrable y muy fuerte de nuestra temprana juventud porque el venia a Callao casi diariamente….fueron muy lindos momentos los compartidos …yo nunca más lo vi…pero me alegro mucho saber que uds se seguían viendo…sentí muchísimo su partida….y ahora me entero de su afición por la bici y de su entusiasmo compartido contigo….ya lo creo que te acompaña desde donde esta…
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Hola Juan.
Soy Andy, el hermano menor de Freddy. Yo hice el Camino de Santiago en bici y varias salidas más con él. Muy lindo y emocionante lo que escribís de Freddy, me alegra mucho que te siga acompañando en tus pedaleadas. Un gran abrazo y «BUEN CAMINO».
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Gracias por este posteo. Me emocionaste mucho. Soy Agus la mayor de Freddy
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Hola Agus: gracias por escribirme!!!
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