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No Somos Nada
Introducción
Escribo este libro porque no creo en el diálogo, al menos cuando ciertos temas entran en discusión.
Un sacerdote da sermones desde el púlpito, no dialoga con sus feligreses; un profesor da clases desde el estrado, no conversa con sus alumnos; un músico envía su mensaje desde un escenario, no consulta con sus fans; un político lanza sus propuestas desde un discurso; y un general, y una madre, y un jefe, y un líder religioso, no dialogan, hablan desde su lugar.
Basta con poner a un grupo de personas a dialogar en un programa de televisión o en una mesa de asado para que a la primera discrepancia pasen a la discusión acalorada, al chicaneo y a ver quién habla más fuerte para imponer su punto de vista. La gente toma partido y difícilmente el tema propuesto pueda profundizarse y llegarse a conclusiones enriquecedoras. Y al fondo de la cuestión, jamás.
Un sermón, una clase, una conferencia, un concierto o un discurso, es decir un monólogo, permiten por el contrario que el disertante exponga ordenadamente un tema y que los asistentes se enriquezcan incluso en la discrepancia.
Mi truco entonces consistió en escribir estas líneas –este es mi púlpito– y permitir así a quienes interese el tema leerlas con la paz que un rato de ocio confiere.
Toda vez que intenté discutir estas cuestiones con mi familia o mis amigos, no pasamos de la segunda página y como es un asunto complejo y que tiene implicancias serias haré esta aproximación a sabiendas de que mi interlocutor tiene solo dos posibilidades: o lo lee o lo retorna presuroso a la biblioteca.
El tema:
El Universo es un sistema compuesto por materia y energía que ha durado ya 13.500 millones de años. Hace 4.500 millones de años se formó el planeta Tierra, nuestro hogar y el de unas 7 millones de especies vivas en la actualidad (algunos dicen que muchas más). De todos esos pasajeros una especie –la nuestra– que denominamos Homo sapiens, logró tremendos avances que la situaron en la cúspide de la pirámide evolutiva, teniendo enorme poder sobre las demás y siendo capaz de modificar e influir en los delicados equilibrios de lo que denominamos la Naturaleza.
La Tierra es un sistema cerrado en cuanto a su dotación de materia, es impensado incorporar elementos desde otros cuerpos celestes salvo por cuestiones muy poco probables –y catastróficas– como sería la colisión con otros planetas o meteoritos. Contamos con los 118 elementos –algunos aún no hallados– de la Tabla Periódica de Mendeleyev y en cantidades acotadas de cada uno. Es nuestro inventario de materia. No hay más.
Sin embargo la Tierra es un sistema abierto energéticamente ya que recibe permanente radiación solar. Significa que cuenta con fuentes propias de energía –atómica y geotérmica– y otras producidas gracias al aporte externo del astro rey –hidráulica, solar, biomasa y eólica. Una categoría intermedia la conforman las energías no renovables –petróleo, carbón y gas– ya que si bien son de origen solar están acumuladas en nuestro planeta desde largo tiempo atrás.
Esta situación de disponer solo de una cantidad inmodificable de materia y de un aporte limitado de energía importada es de tremenda importancia para comprender el fondo de la cuestión.
Los seres humanos estamos en medio de una maravillosa aventura, y embriagados por el éxito lanzados a la conquista de un status casi divino.
Pero tanto hemos avanzado y últimamente tan rápido, que no vemos, y no queremos hacerlo, que algo no cierra. El sistema de provisión de energía para toda esta maravilla de crecimiento no es sostenible y los materiales de que disponemos no alcanzan para sustentar en el tiempo nuestra obra.
Ante tantos logros en un plazo tan efímero, hemos reemplazado a las matemáticas y a la física por los sueños y las ilusiones, y perdimos la capacidad de discernir entre lo posible y lo que no lo es. En definitiva, menospreciamos la noción de los límites, y esa conducta temeraria nos está arrimando al colapso de nuestra civilización.
Lo que sigue es un intento de desnudar qué somos en definitiva los seres humanos, cómo y por qué hemos alcanzado semejante éxito y un análisis del funcionamiento de nuestro mundo, de qué disponemos y de qué carecemos.
Es también el ponerle números al sueño imposible de una especie increíble que perdió la capacidad de discernir entre mitos y realidades, que se enamoró de sí misma y que necesita un zamarreo. Nuestra especie supone que la solución al embrollo en que está metida es huir hacia adelante forzando la realidad objetiva, y que tanto las cifras de los inventarios como las leyes de la Naturaleza se modificarán a su antojo y conveniencia. No es así.
Es finalmente un llamado de atención respecto a la urgencia de tomar medidas para evitar las consecuencias de nuestro accionar, y asumir que los tiempos de que disponemos son mucho más cortos de lo que indicaría el brillo de un mundo en su apogeo.
Este es un libro básicamente desordenado, donde se entreveran historias con moraleja con temas más áridos que solo permiten un tratamiento formal (¿o a alguien se le ocurre una broma sobre la Fusión Nuclear?) Toca temas diversos con la única condición de que sirvan a la propuesta final de entender un poco más cómo funciona el mundo.
No pretende ser completo y mucho menos exhaustivo. Los gráficos se sustentan en datos ciertos pero están dibujados a mano alzada para hacerlos más amigables al lector.
Intente seguir la línea, que a veces le resultará sinuosa, porque todos los temas tienen un motivo que se irá develando a medida que avance en la lectura. Y le prometo un final con mensaje, que es fuerte.
Me tomó cinco años la investigación del tema que trato –tiempo durante el cuál mi familia y mis amigos debieron soportarme– y descubrí que hay abundante información en el ámbito científico y académico pero que la llegada al público general es escasa y distorsionada. Procuraré ser original, no quiero que mi libro sea uno más de los cientos que tratan este tema, y deseo que esa originalidad contribuya a que la lectura sea amigable, amena y que pasemos un tiempo agradable juntos.
En el camino disculpe los errores, porque como dijo mi mujer:
…Juan, recuerda que no eres especialista en nada…
© Juan Manuel Benites “No Somos Nada – Pasado y futuro de una civilización especial”. 1ra. edición, Septiembre de 2015.
Fotografías de cubierta e interior: Beatriz Mercedes Valles Bosch. Diseño de cubierta e interior: Nicolas R. Clavario
Impreso en Vianet, Avda. Las Heras 526, Resistencia, Chaco. Impreso en Argentina
