Hoy es un día especial, tan especial como todos los que nos brinda últimamente nuestra patria, solo que en lo que a mi respecta me sirve para iniciar una nueva etapa. Hoy perdí las últimas esperanzas de estar equivocado al suponer que “a lo mejor” no todo era tan desastroso y que había “algo” rescatable del antiguo régimen argentino como para construir un futuro razonable.
Quienes hayan leído mi libro No Somos Nada o alguna de las Editoriales del Blog, percibirán que no soy muy optimista respecto a como se desenvolverá el ser humano en el futuro, porque ha perdido la objetividad y vive inventando historias (últimamente las llamamos “relatos”) que solo sirven para vivir engañados hasta que la realidad aflora implacable y obliga a inventar uno nuevo.
Visualizar lo ocurrido con motivo de la fuga de los Lanatta y compañía de la cárcel es deprimente porque nos enfrenta con la realidad objetiva: instituciones diezmadas, corrupción generalizada, incompetencia en todos los estamentos del Estado, periodismo espantoso, rutas destruidas, policías panzones, equipamiento obsoleto, celulares que no andan y -al fin y al cabo- todo lo que ya sabemos que ocurre pero que, con un poco de cinismo y mirando para otro lado, nos acostumbramos a esconder detrás de un “plancito” o un pasaje barato a Miami en 12 cuotas sin interés.
El episodio de la fuga puso todo de golpe en la pantalla de la televisión y confieso que me superó. Patético, agobiante, estremecedor. Me corrió un escalofrío cuando caí en cuenta de que estuvimos a punto de poner en la Gobernación de Buenos Aires a Aníbal Fernández y en la Casa Rosada a Daniel Scioli. A punto, a solo un 2 %.
Si bien este no es un espacio de opinión política no puedo dejar de referirme al caso argentino porque siendo mucho más farandúlico -como es nuestra manera de ser- reproduce en versión de cabotaje lo que está sucediendo en el Mundo.
La Argentina no se va a “arreglar”, simplemente porque se quedó sin energía y porque perdió el paso de la historia y la oportunidad. Lenin decía que …”la oportunidad de la acción es mas importante que la acción misma”… y nosotros perdimos la oportunidad que generó el último siglo, donde países como el nuestro (me refiero a Canadá o Australia) utilizaron a su favor todas las curvas de crecimiento exponencial que brindaron los combustibles fósiles, los ambientes impolutos y el conocimiento. Hoy Canadá es la 11va economía del Mundo, Australia la 12va y Argentina la número 26, y el PBI de cada una de las 2 primeras es más de 4 veces superior al nuestro. Son 4 veces mas ricas teniendo 36 y 24 millones de habitantes, contra 44 de la Argentina. Australia es un desierto, Canadá una congeladora, y la Argentina tiene de todo.
Los libros de marketing indican en sus primeras lecciones que es tonto ir contra los mercados, porque salvo que seamos Georges Soros o Warren Buffett, vamos a perder hasta la ropa. Los “mercados”, por usar esa simbología con la evolución de nuestra civilización, comienzan a derrumbarse. La burbuja que nos regaló la energía casi gratis está a punto de explotar, y con ella buena parte de lo que logramos hasta ahora los hombres modernos. Queda poca polenta para crecer, cada vez afloran mas problemas a resolver, y pronto estaremos tironeando y guerreando sobre lo que “queda” mas que continuando el rumbo ascendente. Entonces es impensable suponer que nuestro país va a reparar todo lo dañado, desde su infraestructura vial y ferroviaria hasta sus instituciones, su educación, su profesionalismo, su industria, su conducta ciudadana y su moral, o que vaya a combatir el narcotráfico y la corrupción. Nos alertó Ortega y Gasset en 1939 …«¡Argentinos! ¡A las cosas, a las cosas!, …pero no lo escuchamos.
Por milagro, y no por mérito propio, no todo está perdido. Si bien es cierto que ya no haremos un gran país para legar henchidos de orgullo a nuestros hijos, tenemos dos cosas de tremendo valor para el mundo que se viene: la producción agropecuaria y el clima amigable. La producción de alimentos significa energía, y el clima amigable significa ahorro de energía.
Ojalá esta vez arranquemos, aunque sea por vergüenza.

Asi es Papa. Aunque a muchos no les guste escuchar sobre cosas que uno individualmente no puede cambiar, espero les sirva para estar más atento a las cosas que pasan a su alrededor.
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Estoy de acuerdo con tus comentarios y cocluciones.Esperemos que nuestros hijos y nietos aprendan de este presente y puedan hacer un futuro. Desgraciadamente vivimos en un pais expulsador de gente capaz. En toda nuestra historia y en especial en el siglo XX, la clase gobernante tomo todas las medidas para que el pais retroceda y se beneficie solo una parte pequeña de sus habitantes. De ser un ejemplo en educacion hay jovenes que supuestamente terminaron el secundario y no pudieron ingresar a la universidad por fallar en la comprencion de textos. Es un pai que se jacta de no tener analfabetos cuando tiene eun gran numero de analfabetos funcionales. Abrazo El Gato Felici
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