En estos días en que Sudamérica está siendo sacudida por el fenómeno del Niño, en que vemos por televisión autopistas cortadas por el agua, campos anegados, cosechas perdidas y gente evacuada, resulta interesante analizar los hechos a la luz de la Hipótesis de Gaia, para lo cuál copiaré el capítulo 35 del libro No Somos Nada, que dice así:
“…….Gaia es la diosa griega de la Tierra.
James Lovelock en 1979 desarrolló la hipótesis de que la vida mantiene en la biosfera condiciones adecuadas para si misma. O sea que hay una suerte de autorregulación de parámetros tales como temperatura, composición química, salinidad de los océanos, etc.
Expresado de otra manera, la Tierra y sus integrantes vivos mantendrían las condiciones ambientales dentro de parámetros razonables para que ellos mismos puedan sobrevivir.
Esa línea de pensamiento propone que Gaia –la Tierra y su biosfera– mantiene una suerte de homeostasis, que es la autorregulación que hacen los organismos vivos para mantener una condición estable.
Los seres humanos tenemos una temperatura corporal de 37 C. Si transitamos por lugares fríos quemamos reservas para calentarnos, y si sufrimos mucho calor transpiramos para enfriarnos. Lo mismo hacemos con la cantidad de azúcar en sangre, que la mantenemos dentro de límites muy estrechos mediante la actuación del páncreas. También regulamos la presión sanguínea, el ritmo respiratorio, el pH en sangre, la concentración de fluidos corporales, la concentración de sodio, etc. Nos auto-regulamos, mantenemos una situación de homeostasis. Gracias a ella podemos vivir en ambientes diversos a pesar de que todos los seres humanos somos genéticamente iguales. Un esquimal y un árabe sobreviven en lugares climáticamente opuestos porque sus organismos se encargan de compensar las diferencias. La homeostasis es una tremenda ventaja biológica.
Gaia haría algo similar, regulando la temperatura de la atmósfera, la de los océanos, las concentraciones de gases en el aire, la circulación general de los vientos y de las corrientes marinas, y muchos otros factores que manteniéndose dentro de parámetros normales permiten que los integrantes de la biosfera vivan sin sobresaltos.
Sin embargo, si una persona se enferma y la fiebre no puede ser controlada, o si nos caemos a un mar helado o intentamos cruzar un desierto tórrido, llega un punto en que perdemos la capacidad de regular nuestra temperatura corporal –perdemos la estabilidad que nos proporcionaba la homeostasis– y morimos.
Si la Tierra fuera –como sostiene esta hipótesis–un sistema que se auto-regula, podría superados ciertos limites perder esa capacidad y modificarse completamente, al punto de no ser más habitable por nuestra especie.
Las corrientes marinas circulan según patrones sumamente precisos y si se modificaran causarían efectos catastróficos. Europa, por ejemplo, sería muchísimo más fría sin la corriente del Golfo, tornándose inhabitables sus países nórdicos (si mira el planisferio verá que estos están más al Norte que la fría Siberia).
Los vientos mueven la humedad atmosférica generada por evaporación en los océanos hacia las tierras de cultivo, donde precipita. Si se modificara el recorrido de las masas de aire podría llover en lugares hoy desérticos y sin suelos formados, y transformarse en áridas las actuales zonas de cultivo.
Nadie sabe a ciencia cierta cuál es, y de que magnitud, el parámetro que pueda provocar una ruptura de la homeostasis del sistema Gaia pero es evidente que cuanto más accione el hombre sobre la Naturaleza más nos exponemos a sorpresas. Lovelock sostiene que siendo la Tierra un sistema vivo reaccionará ante los cambios antrópicos anulándolos o eliminando a las causas, o sea a nosotros….”
Conclusiones y comentarios: El actual episodio del Niño puede terminar siendo igual o mayor que el sucedido en 1983, que es el hasta ahora registrado como récord. Gaia (el sistema Tierra y su biosfera) ya otras veces ha tenido “fiebre” y la ha controlado, pero últimamente los episodios son más fuertes y más frecuentes.
No cabe duda de que el calentamiento global -que es un hecho fuera de discusión porque es mensurable con instrumentos- produce cambios en la circulación general de la atmósfera y en la de los océanos, y que esos cambios se acompañan de episodios cada vez mas fuertes debido a que se requiere “disipar” mayor cantidad de calor acumulado.
Nadie sabe a ciencia cierta cuánta es la capacidad de regulación con que cuenta Gaia, pero es evidente que no es infinita como parecería creer el más temerario de sus integrantes.
Los seres humanos hemos optado por seguir para adelante y ver que pasa…

La falta de reacción se debe a la falta de interés y ella se debe, tal vez, a la falta de conocimiento y de información. Yo no tengo interés en reaccionar ante algo que desconozco («Ah, no sabía, no me había enterado…»). Lo principal es darlo a conocer, informarlo (vos lo estás haciendo). Apartir de ahí sí, es nuestra responsabilidad accionar. Pero… como le pasó a Arik, es muy incómodo modificar nuestras comodidades heredadas.
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Si por supuesto el calentamiento global es preocupante. A veces me parece q le preocupa a poca gente o q dice q se preocupe otro. Gracias Juan que insistis. Creo q es muy difícil revertir el consumo. Pero hay que machacar y machacar para que se conozca el problema y para enseñara ser mas responsable. Es ahora o nunca.
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