La Complejidad, la Volatilidad en el Corto Plazo, lo Exponencial, y los Límites del Conocimiento Humano

by Roger Boyd, originally published by Humanity’s Test | FEB 2, 2016

Traducido por Juan Manuel Benites, Agosto 2016

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El problema con los sistemas complejos, tales como el Cambio Climático, el Sistema Energético y los Sistemas Financieros, es que no se mueven en línea recta. Por el contrario, tienden a oscilar (hacer serruchos) alrededor de una tendencia e incluso moverse en sentido opuesto durante bastante tiempo.

Por ejemplo el Cambio Climático puede entrar en “pausa”, o la Bolsa de Valores puede sufrir bajas en medio de períodos de subas. Entonces los que descreen del Cambio Climático usan esas “pausas” para justificar sus argumentos engañosos, y lo mismo hacen los inversores en acciones que usan los serruchos para asustarse y vender, o envalentonarse y comprar. Esa volatilidad incluso puede ser muy marcada en momentos previos a alcanzarse nuevos equilibrios, y los sistemas comportarse caóticamente y producir impresiones equivocadas. Sirven de ejemplo las transiciones entre glaciaciones o los avances y retrocesos en la capa de hielo del Artico. Como consecuencia, las conclusiones que se extraen pueden ser confusas justamente cuando la humanidad necesita de total claridad para adaptarse con éxito a las nuevas circunstancias.

La manera en que los seres humanos miramos las cifras puede ayudar a aumentar la confusión. Por ejemplo, los precios diarios de los commodities solo reflejan el balance de oferta y demanda de un momento en particular, pero nada dicen sobre la escasez o el agotamiento que ese producto pueda tener en un futuro un poco más lejano. O sea que un determinado commoditie puede ser muy barato en un momento en particular, y sin embargo estar agotado unos cuantos meses o años después. Al contrario de lo que podamos suponer, la oferta de un producto puede ser abundante y creciente incluso hasta el instante previo a su agotamiento. A modo de ejemplo podemos ver lo sucedido al bacalao del Mar del Norte, que aumentó sus cuotas de extracción hasta justo antes de que la población colapsara.

Cuando múltiples y complejos sistemas interactúan -por ejemplo la civilización humana con el resto de la naturaleza- es muy difícil adivinar cuales son las tendencias que se ocultan bajo la superficie. Nuestra incapacidad de interpretar cuestiones muy complejas puede llevarnos a adjudicar la ocurrencia de un fenómeno determinado a causas erróneas. Por ejemplo, solemos simplificar adjudicando la crisis del 2008 a la suba del precio del petróleo a $ 120/barril, cuando en realidad se debió a la conjunción de múltiples factores. Posteriormente al 2008 una nueva conjunción de factores bajó el precio del petróleo, entre ellos el alto nivel de endeudamiento, la desaceleración de China, las inversiones en extracción de crudo incentivadas justamente por el alto precio que hubo alcanzado hasta el arranque de la crisis y las tasas de interés ridículamente bajas. El precio se derrumbó en consecuencia a $ 30/barril y sin embargo nada había sucedido en el “fondo” de la cuestión, ya que el petróleo sigue siendo un commoditie en pronta extinción si pensamos a un plazo un poquito más largo. Semejante volatilidad no tiene explicación coherente, porque ni se estaba por terminar el petróleo cuando el precio trepó a $ 120, ni se había resuelto la segura escasez “post-pico” cuando se derrumbó a $ 30.

Los seres humanos no saben desenvolverse en situaciones donde las tendencias tardan décadas para resolverse, porque hasta ahora nuestra civilización transitó un lapso de diez mil años caracterizado por una gran estabilidad ambiental, y ha creado en consecuencia un sistema complejo de vida que es altamente dependiente de que esa estabilidad se mantenga. Es sabido que “cuanto más complejo es un sistema, mayor es el número de elementos que pueden amenazar su estabilidad”, por lo que el ultra complejo sistema que la sociedad humana ha desarrollado es extremadamente sensible a fluctuaciones externas.

El hombre moderno incluso estableció sus creencias a lo largo de ese inusual período de estabilidad de diez mil años, al final de los cuales incluso disfrutó de un par de siglos de energía muy barata que lo lanzó al crecimiento exponencial. Entonces tanto a nivel psicológico como sociológico el hombre no está preparado para lidiar con ese exponencial crecimiento por un lado, y con los límites objetivos que le impone la Tierra -su único hogar- por el otro. Además padece de incapacidad cognitiva para comprender las implicancias de la palabra “exponencial”.

Mi impresión es que la humanidad ha entrado a un período de transición que provocará un nivel de volatilidad que aumentará durante las próximas décadas. Y en ese escenario -donde los niveles de incertidumbre también crecen- los hombres pueden reaccionar de diferente manera: o intentan mantener la inercia (statu quo) y buscan al “hombre fuerte” que mantenga vivos sus sueños imposibles, o procuran poner afuera la culpa responsabilizando a otros por sus desgracias. En ambos casos se desperdiciarán esfuerzos y recursos que deberían ser utilizados para crear resilencia y movernos hacia sistemas sociales sustentables en el nuevo escenario. Por desgracia las creencias de los seres humanos pueden resistirse al cambio durante mucho tiempo, ignorando la realidad, y luego modificarse de un día para el otro cuando un inocultable punto de inflexión sea alcanzado. Es de desear que ese punto de inflexión no implique consecuencias catastróficas para la humanidad.

3 comentarios sobre “La Complejidad, la Volatilidad en el Corto Plazo, lo Exponencial, y los Límites del Conocimiento Humano

  1. Esos son los que yo llamo enormes amigos, te has tomado el tiempo para traducirle a un ignorante (segun Aguinis o Borges, ARGENTINO, que es la única palabra que se forma con las mismas letras), el texto. Ahora veré si tengo tiempo de leerlo……..je je

    Date: Thu, 18 Aug 2016 14:09:37 +0000 To: martinastelarra@hotmail.com

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